Allí estábamos nosotros, disfrutando, de porque no decirlo, auténticos momentos de felicidad en una noche cualquiera de feria al ritmo de nuestra propia banda sonora, cuando vi avanzar hacía nosotros, imponente, un “reggaetunning” en toda regla. Ya me temía yo la aparición de semejante artefacto, y esa visión confirmo mis temores…

El orgulloso dueño se bajo con una sonrisa, contento él, de que todos pudiéramos admirar sus flamantes llantas EKKEN cromadas de 52″ , recién adquiridas con la promoción compro 2 y me llevo 4 del Feu Vert de Carrefour, por no hablar de su fantástico kit de carrocería S-line.

Pero lo peor de todo llegó cuando abrió el maletero, y nos mostró a todos los presentes su potente “loro” combinando con un pañuelo que se movía al son de la música. Y ahí estaba él, más feliz que un ocho, acompañado de su séquito, estropeandonos la noche y el buen rollito que teníamos, con su jodido reggaeton…

Os dejo esta maravillosa canción para resarcirme:

Que chica tan formal, Los Bohemios.